Video rutina: Crea tu propia danza
Nuestra intuición sería una guía estupenda para nuestra vida… si solo supiéramos aún comunicarnos con ella. Nos hemos desconectado: cuerpo, mente y alma viven en planes aislados, como vecinos de un bloque que saludan sólo esas pocas veces que coinciden juntos en el ascensor. A veces nos llegan intuiciones pero tampoco les hacemos casos porque básicamente no confiamos en esta danza entre los sentidos.
Nos hemos acomodado en el viejo refrán de “Si no lo veo no me lo creo”, y ¡cuántas cosas nos estamos perdiendo por haber decidido no sentir!
Pues por suerte en la vida ninguna decisión es definitiva y siempre estamos a tiempo de ajustar el tiro. Diréis: parece fácil, pero ¿cómo lo hago? Pues, hay una solución fácil y valga la redundancia, muy “intuitiva”: incorporar el alma en el cuerpo a través de la danza.
Y la maravilla de todo esto es que no hace falta ninguna técnica de movimiento especial, ni empezar a estudiar en el Operà de París. La rutina que te propongo consiste en mover el cuerpo de la forma más natural (a mí me gusta decir “necesaria”, porque a veces tus artos te lo están pidiendo a gritos, si los escuchas).
Deja que sea tu brazo, o tu cabeza, o tus pies, el ritmo de tu corazón a llevarte. No te juzgues y sé amable contigo misma.
¿Cómo te apetece moverte hoy? ¿Qué necesitan decirse tu espíritu y tu cuerpo en este momento?
Vivimos la vida, experimentamos la vida a través de todo nuestro cuerpo: no podemos pretender resolver algunos temas solo con el intervento racional de las palabras.
Pues ¡adelante! Ponte una canción: trata por algunos minutos de desconectar el pensante, tu ego, tu parte racional, la que manda: deja que sea tu brazo, o tu cabeza, o tus pies, el ritmo de tu corazón a llevarte en tu propia danza. No te juzgues, no intentes posar: sólo balancéate al ritmo que necesitas hoy. ¡No tengas miedo a lo ridículo! Diviértete y sé amable contigo misma.
Las conexiones cerebrales se expanden, se crean nuevas redes neuronales cada vez que prestamos atención a lugares del cuerpo que normalmente tenemos olvidadas.
El hemisferio derecho del cerebro se hace más fuerte y con él tu creatividad, tu subconsciente y tu intuición.
Se empieza a abrir un maravilloso canal entre cerebro y corazón (¿lo visualizas, ahí detrás de tu garganta?) y ¡sorpresa! En esta danza única tu alma y tu cuerpo vuelven a comunicarse entre sí.
Las conexiones cerebrales se expanden, se crean nuevas redes neuronales cada vez que prestamos atención a lugares del cuerpo que normalmente tenemos olvidadas y ahí vuelve a activarse también tu intuición. Y sobre todo: tú la vuelves a escuchar.
¿Qué es la intuición?
La intuición es probablemente la unión entre todos los sentidos + el historial de las experiencias del pasado (y para quien cree en esto, también una guía superior que te invita a tomar la decisión justa). Es tu sexto sentido.
Anda, cierra los ojos, confía y déjate transportar. Todo tu ser te lo agradecerá.
Aquí te dejo 5 minutos de rutina para que podamos bailar juntas. ¡A disfrutar!
Imagen de portada: @itsgabydiaz
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