Una voz que cuenta una historia, muchos corazones que laten al unísono (un estudio lo demuestra)
Aquel que todo lo ha visto,
que ha experimentado todas la emociones,
del júbilo a la desesperación,
ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio,
de los lugares secretos, de los días primeros antes del Diluvio.
Ha viajado hasta los confines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero.
Lo que acabas de leer es el prólogo del cuento más antiguo que ha llegado hasta nosotros: Gilgamesh. La historia habla de un rey que vivió en la ciudad mesopotámica de Uruk alrededor del año 2750 a.C.
El milagro de los relatos orales, el milagro de escuchar una voz que absorbe la atención del que está de frente, es que esas palabras son capaces de llevar el ritmo de los corazones ligados al unísono al ritmo de su narración… y al de todos las demás personas presentes, en el mismo espacio o incluso a distancia de kilometros.
Un nuevo estudio ha probado que los corazones de varias personas pueden latir al unísono cuando se concentran en una misma historia que se está contando.
Y esto lo ha demostrado la ciencia. Y es que un nuevo estudio ha probado que los corazones de varias personas pueden latir al unísono cuando se concentran en una misma historia que se está contando. Lo más sorprendente de todo es que no tienen que estar en la misma habitación para que se produzca este efecto, de hecho, pueden estar a kilómetros de distancia.
La neurocientífica Pauline Pérez y su equipo en el Paris Brain Institute monitorearon las frecuencias cardíacas de los voluntarios con un electrocardiograma durante una serie de experimentos. De este modo descubrieron que cuando estos escuchaban un fragmento de un minuto de “20.000 leguas de viaje submarino” de Julio Verne o miraban durante unos minutos unos videos instructivos, las frecuencias cardíacas de los participantes se sincronizaban, independientemente de su ubicación.
La prueba con vídeo instructivo mostró que este fenómeno no estaba relacionado con la emoción. Esto es lo que habían teorizado unos estudios previos tras observar esta sincronicidad en personas que veían la misma película. De hecho, si se interrumpía la concentración de los voluntarios, disminuía también la sincronía de los latidos del corazón y la capacidad de recordar el hilo de la narración.

El estudio mostró que para recordar algo, necesitas ser consciente de lo que estás haciendo. Esto sugiere que nuestros corazones laten al mismo tiempo que el procesamiento consciente de nuestras mentes crea un recuerdo de la narración.
“Lo importante es que el oyente preste atención a las acciones de la historia”, dice Jacobo Sitt, neurocientífico del Paris Brain Institute. “No se trata de emociones, se trata de involucrarse y prestar atención y pensar en lo que sucederá a continuación. El corazón responde a estas señales del cerebro”.
Los investigadores realizaron un último experimento para reforzar esta teoría de prestar atención, en el que participaron 19 pacientes inconscientes y 24 voluntarios sanos.
La mayoría de los pacientes no sincronizaron sus latidos cardíacos. Sin embargo, dos de ellos lo hicieron y uno de ellos al hacerlo recuperó el conocimiento.
Para recordar algo, necesitas ser consciente de lo que estás haciendo.
Hay muchos estudios que muestran que las personas sincronizan su fisiología entre sí, pero hasta ahora la premisa ha sido que estuvieran presentes físicamente en el mismo lugar. En cambio, lo que se deduce de este último estudio es que el fenómeno es mucho más amplio: el mero hecho de seguir una historia y procesar ese estímulo provoca cambios similares en el ritmo cardíaco de las personas involucradas. Es la función cognitiva la que se encarga de hacer que la frecuencia cardíaca aumente o disminuya.
Esto significa que aunque estemos a kilómetros de distancia, si seguimos las instrucciones o la historia que nos cuenta una misma voz, nuestros corazones al cabo de poco tiempo se conecten entre sí. Esto explicaría por qué las personas en las clases online notan la presencia del otro, la conexión con el grupo y su energía. ¡Hay que probarlo para vivirlo!
Fuente: Conscious processing of narrative stimuli synchronizes heart rate between individuals. Cell Reports. Pauline Pérez, Jens Madsen, Leah Banellis, Bașak Türker, Federico Raimondo, Vincent Perlbarg, Melanie Valente, Marie-Cécile Niérat, Louis Puybasset, Lionel Naccache, Thomas Similowski, Damian Cruse, Lucas C. Parra, Jacobo D. Sitt. DOI: https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109692
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